
Naira
Hoy Papi me llevó a una gran bañera llena de agua… la piscina. Asistimos a una clase de natación, según me explicó. Pese a que era un lugar extraño, algo frío y lleno de gente desconocida, lo he pasado muy bien. Estrené un bañador de color rosa (¡como no!) que me regalaron cuando nací.
En la piscina Papi me mojó todo el cuerpo, luego me paseó por el agua, que llegaba hasta el cuello, cogiéndome de las axilas. Yo me movía mucho, pataleaba y chapoteaba con manos y brazos, me lo pasaba en grande.
Luego jugamos a coger unas pelotas de plástico que estaban dentro de un aro flotante. Papi sumergía la cabeza para pasar bajo el aro, luego me sumergía a mi. Esto me desesperaba un poco, puesto que no podía respirar.
Recuerdo que hace unos cinco meses, todo lo que me rodeaba era agua, y que todo estaba oscuro, y tampoco podía respirar. Sin embargo, las cosas han cambiado y ahora me desesperé cuando el agua llegó a mis ojitos. Por suerte duraba poco la zambullida y al salir Papi me hablaba, me calmaba y me abrazaba. ¡Con él no tengo miedo!
La clase finalizó en otra piscina mucho mas cálida, llena de burbujas, que me encantó. Conocí a un niño que tiene mi misma edad Marc y que también empezaba hoy. La verdad es que hoy estuve un poco sorprendida, todo era nuevo, tragué algo de agua y me cansé mucho, pero ya tengo ganas de volver ¡Hasta el lunes que viene!
Etiquetas: descubriendo, piscina, primer día








Enero 13th, 2009 at 23:21
AY, hijita yo no pude ir porque estaba trabajando pero papi me contó que disfrutaste mucho y me alegro. Cuando tenga fiesta en el trabajo iré contigo; me muero de ganas de verte chapotear en la piscina.