
El 25 de marzo mientras jugaba con mamá en la sala, me acerqué a ella gateando y le dije mirándola a la cara ma-má. Ella me abrazó y me dio muchos besos y yo volví a decir ma-má.
Y de ahi pasaron varios días y yo no repetí más esa mágica palabra que mamá tanto esperaba. Ya l a digo más segudo, así que por eso escribo aquí contándolo. Sobre todo la digo cuando estoy enfadada o cuando pido ayuda porque no consigo alguna cosa…es que en esos momentos cruciales a las mamis siempre se les recuerdan.
Así que mi vocabulario se va ampliando: ta-ta, pa-pá, ma-má, da-da, ia-ia, ñiam-ñiam (grito de enfado)…además hago pedorretas, el sonido de un avioncito, y como no rio mucho no solo sonrisas que eso ya me agradaba hacerlo desde muy pequeña sino también a carcajadas…soy muy feliz!








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