Ya tengo dos meses, los cumplí el día 7 de octubre, y para celebrarlo mis papis decidieron llevarme a ver a “la señora de la bata blanca”. Esta señora vive en una casa blanca, tras una puerta blanca, en una sala blanca, donde se sienta tras una mesa blanca… se llama “señora de la bata blanca” porque siempre lleva una bata blanca, supongo que su mamá no tiene modelitos como la mía.
No es la primera vez que la visito, y siempre me pareció muy simpática. Veía que otros niños salían de su sala blanca con grandes gritos, aspavientos y lloros, y debo decir que no era para tanto.
La “señora de la bata blanca” te hace desnudar, te pone sobre una camilla y te hace un montón de pruebitas: girar hacia un lado, hacia el otro, luz cegadora en los ojos, en los oídos, te palpa la cabezota, la panxolineta, te estira las piernas, te abre la boca… pero siempre te trata con cariño, por eso yo no lloraba.
Pero esta vez, ha sido diferente… Llegaron “las vacunas”… algo que a mis papis les hizo muy felices… “su hija tiene las vacunas”, pero a mi no me gustó nada… después de la visita convencional… ¡ZAS! un pinchazo y un dolor muy pronunciado en mis piernas… “Ya estoy vacunada”.
No que son “las vacunas”, pero no me caen bien, duelen incluso después de un rato y desde ahora afirmo “que no volveran a vacunarme” (¿que son esas risitas? ¿¡1 mes mas!? ¿que?)…
Por cierto, también he entrado en el Club del Apiretal
Datos:
Longitud: 59 cm. Peso: 5,080 kg.

Octubre 10th, 2008 at 9:37
Mucho me temo pequeña que no será la última vacuna… además… a que ja no et fa mal?
Petonets…